GASTRONOMÍA

Una de las grandes variables que nos ofrece estas tierras es su riqueza humana, gente que a lo largo de los siglos han desarrollado una inmejorable gastronomía cuya base está en los ricos productos que cultivan, cuyo símbolo son los melocotones, que sImagene cultivan hace más de cien años, producto de las excelentes tierras de la zona y de las condiciones climáticas muy favorables, unido al río Alberche que se encarga de regar con sus limpias aguas, estos selectos frutos. El melocotón de nuestro pueblo es apreciado en toda España por su gran sabor y olor.


Nos encontramos en un lugar lleno de exquisitos manjares producidos en las huertas, junto con la ganadería de pequeña explotación. Predomina la cocina tradicional, es decir, la cocina de siempre, centrada más en la calidad y autenticidad de los ingredientes que en la novedad de su aderezo o en el espectáculo de su presentación.

Este hecho ha permitido desarrollar una rica y variada gastronomía donde destacan platos típicos como las patatas revolconas, los fréjoles mojinos, el cocido, la caldereta de cabritos y de cordero, las carnes de Ávila, el cochinillo, el capón de carnavales y todos los derivados de la matanza: jamones, lomos, chorizos, morcilla de calabaza, morcilla fresca… Todo ello acompañado de ricas verduras y hortalizas, tomates, judías verdes, repollos, fréjoles…

No menos importantes ni ricos al paladar son los dulces como las rosquillas de carnavales, las rosa, la leche frita y los derivados de melocotón: en almíbar, en vino y secos los llamados orejones, al igual que comidos en fresco, junto con otras frutas como las manzanas, las peras, albaricoques, castañas, nueces… Todo ello regado por un generoso vino rico en matices, de marcado carácter, recio cuerpo y alto grado.

PLATOS TÍPICOS


Las patatas secas o revolconas, que se acompañan con torreznos: Su elaboración consiste en cocer con agua patatas con ajo, cominos, laurel y algo de pan. En otro recipiente se fríen los torreznos. Luego se apartan y en esa misma grasa se añade el pimentón, que se echa a las patatas. Todo se machaca. Se sirve junto con los torreznos. Este plato era muy típico de comer en los almuerzos de bodas y en las matanzas.

Las judías pintas o pipos con chorizo: Se hace un refrito de aceite con ajo, cebolla, pimiento, laurel, harina y pimentón. Se le añade agua, los pipos y el chorizo. Luego todo ello se cuece. Algunos añaden arroz. Este plato era típico de cenar en las vísperas de las bodas y en los días de matanza. Una variante de este plato son las judías blancas con oreja.

Las gachas: se hacían con aceite, harina, agua y sal. También se podía añadir leche

El cocido: Lleva entre sus ingredientes pata y costilla de cerdo, falda de oveja, tocino de cerco, patata, morcilla, garbanzos y, por supuesto, el típico relleno. Era habitual comerlo en matanzas y en tiempo de vendimia.

Las sopas de ajo: se cuentan entre una de las más exquisitas costumbres alimenticias. En agua ya cocida, se añade el refrito de aceite, ajo, pimentón y pan, junto con el huevo crudo batido al cocer. Las sopas canas llevan los mismo ingredientes que las sopas de ajo; pero en vez de agua se echa leche.

Las puches: son otro plato típico de comer en las matanzas y en el último día tras segar los campos. Sus ingredientes son leche, harina y azúcar.

El potaje es plato de Burgohondo: sobre todos los viernes de Cuaresma y Semana Santa. Tiene dos variedades en su elaboración. En la primera, se cuecen los garbanzos con sal, bacalao desalado, aceite, ajo, cebolla, laurel, pimentón y arroz. Las espinacas se añaden después ya cocidas. La otra forma es cocer los garbanzos con el bacalao, las patatas y las espinacas con el mismo refrito que en el modo anterior. Luego se le añade huevo duro. Además, en vez de pimentón, se le añade azafrán.

La caldereta de cabrito o cordero: Que lleva pimiento, cebolla, ajo, pimienta y tomillo. Todo ello se fríe y se rehoga con la carne. Luego se cuece todo junto. En su variante de carne de bovino, es un plato que es típico de cenar el jueves de las fiestas patronales del Santísimo Cristo de la Luz, en la plaza del pueblo. Es guisado allí por varias mujeres. No ha sido siempre así, pero se lleva haciendo ya desde hace unos veinte años.

El hornazo:  es típico de comer el carnavales. Consiste en rellenar la masa de pan con chorizo, panceta y lomo de cerdo.

La morcilla de calabaza y cebolla: Se raspa la calabaza. Luego se mezcla la calabaza y la cebolla. Al día siguiente, tras haberlo dejado escurrir, se echa todo en la artesa y se le añade sangre de cerdo, hierbabuena y pimentón. Se mezcla y se introduce en las tripas más grandes del cerdo debidamente enjuagadas. Una variante estriba en sustituir el arroz por la calabaza y la cebolla. La morcilla se consume en abundancia durante el invierno.

El chorizo; Lleva en su elaboración magro de cerdo, ajo machacado, orégano y pimentón. Todo ello se mezcla y se deja reposar una noche. Se in introduce en las tripas y se deja curar el tiempo que cada uno estime necesario. Una variedad de chorizo es el sabadeño, que es de una calidad inferior, hecho en una tripa más gorda y que se usa para los guisos.

El relleno: es una tortilla de perejil, dos huevos y pan rallado. Ya hemos dicho que es típico de comer con el cocido.

Los callos de oveja: Se cuecen con ajo, laurel y sal. Se hace un refrito de aceite, pimentón, harina y se añade un poco de caldo de cocer los callos. Todo ello se pone a hervir. Algunos añaden chorizo en el refrito.

La fruta más típica es nuestro MELOCOTÓN, de sonada fama nacional: Es propio de los meses de agosto y septiembre. Se pueden comer frescos o preparar en almíbar, y también con vino y azúcar. Los orejones o sorejones son melocotones secos al sol. También se cultivan peras de agua, de las mismas fechas y, por supuesto, la uva, propia de los meses otoñales, de la que los vecinos hacen su propio vino en las bodegas de sus casas. Los higos abundan en la zona y se consumen, además de frescos, dejados secar para el invierno.

Las rosquillas: son típicas de carnal y en navidades. En su elaboración llevan harina, aceite, anís, zumo de naranja y de limón, azúcar y aguardiente.

Las torrijas: se elaboran en Semana Santa. Se cuece leche con cáscara de naranja, canela y azúcar. El pan se corta en rodajas y se moja en la leche. Se reboza en huevo y se fríen. Después se colocan en una fuente con la leche por encima cubriendo las torrijas. Hay una variante que son las torrijas con vino. En las meriendas de los niños era muy típico darles pan mojado en vino y bañado en azúcar.